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Por qué hacer demasiado es malo para su restaurante

Aunque sea socio principal de un negocio, el exceso de trabajo lo “quemará” antes de hacerlo más eficiente.

“Bornout”. Es la palabra con la que los psicólogos organizacionales describen el estado de agotamiento crónico que producen el estrés y el trabajo excesivo.

Sí, se ha dicho que quien ama lo que hace, vive su día a día como si no trabajara. Eso es cierto. Pero no todas las tareas, interacciones o actividades de una gestión son de nuestro agrado, se nos dan con facilidad u ocurren según nuestros deseos.

Los emprendedores suelen referir con amargura el día que “descubrieron” que pasaban más tiempo haciendo cosas administrativas (incluyendo contar los millones que NO les ingresaban) que aquellas por las que iniciaron su empresa, sin importar la naturaleza de la misma.

Para quienes llegan al mundo de la restauración sin suficiente preparación, es todo un hallazgo el infinito universo de posibilidades para las complicaciones que puede tener el manejo de un local. Aunque sea pequeño. Aunque no tenga servicio en mesas o solo haga delivery contra pedido por teléfono o internet.

Siempre murphy.

Puede que usted no crea en las llamadas Leyes de Murphy. Pero, si tiene un restaurante, seguro descubrirá que hay una que resulta alarmantemente acertada: “Si algo puede salir mal, saldrá mal”.

Y trabajar demasiado es una de esas cosas. Es el camino cierto para un agotamiento que no nos permite ver los errores en la operación.

Es cierto que las múltiples tareas que requieren nuestro establecimiento pueden tentarnos a creer que debemos (y podemos) estar en 300, 200 o 100 lugares a la vez. No es así y está comprobado – sin duda – que tampoco funciona con dos o tres.

Una de las razones por las que deberíamos tener socios o crecer rápidamente es para tener en quién apoyarnos antes de “quemarnos” haciendo de todo, de nada y de más.

Ahora, si está auténticamente convencido de que nadie en su cocina o en su sala es lo bastante responsable y se encuentra suficientemente motivado para trabajar de manera correcta, su problema mayor probablemente no sea el exceso de trabajo y responsabilidades sino un insuficiente liderazgo.

Todo el dinero del mundo.

En este punto suele aparecer el supertema del ¨dinero¨ como causa principal de todas las carencias habidas y por haber en el proyecto.

Detrás, sin embargo, encontramos a un dueño con nadie que lo aconseje (¿pareja?, ¿familiares?, ¿amigos?) y que desconoce herramientas tecnológicas que podrían apoyar su gestión, incluso en forma gratuita.

Y hay que decirlo: Internet está llena de ellas. Se multiplican exponencialmente.

Si una o varias de estas herramientas no logran ayudar, es claro que más de un aspecto en el “arranque” o ¨funcionamiento¨ del negocio necesita revisión y que la operación tiene problemas que no se están solucionando con nuestra dedicación de 30 horas al día.

¿Por ejemplo? No está produciendo suficiente dinero para que tengamos la ayuda que requerimos.

En realidad, la lealtad de su equipo no la obtendrá con dinero. Puede que no pueda pagar lo suficiente para retenerlos; pero si ha ganado su lealtad, su negocio y su valoración de lo que hace serán buenas.

En este sentido, el “salario emocional” que construya es un activo que aprenderá a valorar en los momentos más difíciles y se debe trabajar desde el instante cero: el de la contratación.

Las tres “c”

Y es que con “C” de contratación se escriben otras dos palabras que son relevantes a la hora de hacer más y mejores cosas en su negocio; pero, quizás, trabajando menos horas o delegando algunas tareas.

Estás palabras son ¨Confianza¨ ¨Capacitación¨. La primera es lo que los colaboradores saben que no tienes cuando no delegas tareas: responsabilidades ni poder en ninguno de ellos. Esto debilita – por decir lo menos – la posibilidad de que alguno se comprometa al 100% con el local y su gestión. Después de todo, la falta de confianza supone que no los incluyes en los planes a largo plazo.

La capacitación es la otra cara de la confianza. Nadie pide que le entregues ciegamente las llaves de tu sueño a alguien si no lo puede cumplir. Procurar que tenga las mínimas herramientas para satisfacer tus demandas es una demostración de que quieres y apuestas al crecimiento del negocio.

Esto es parte de ese “salario emocional” que debe construirse para crear un ¨compromiso de largo plazo¨ que los clientes (otra “C”) puedan compartir.

Como planteamos, da mucho trabajo intentar crear las condiciones para hacerlo mejor, requisito indispensable para que su negocio obtenga rendimiento y sustentabilidad.

¿Qué espera para comenzar? Mientras más demore más se deteriora su salud, la de su equipo y la de su restaurante.

Para luego es tarde.

http://www.rilugio.co

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